Luz para los últimos días

Segundo Templo – Wikipedia, la enciclopedia libre

En el año 63 a. C. los romanos entraron en Jerusalén, comenzando la ocupación romana de Israel. Cuando los romanos tomaron control de Jerusalén, su general Pompeyo entró en el Templo y fue directamente al Lugar Santísimo, causando una gran ofensa al pueblo judío. Se pensó entonces que moriría por cometer este acto de profanación, pero no fue así.

CRONO del TEMPLO de JERUSALÉN | Oscar Sotres Benson

Lo sorprendente fue lo que encontró allí. El historiador romano Tácito nos cuenta que cuando Pompeyo y sus tropas entraron en el Lugar Santísimo del Templo, lo encontraron vacío. No había imagen de dios alguno, ni objetos de adoración. Tácito lo describe como “desocupado”. El historiador judío Josefo nos dice: “En el santuario no había nada en absoluto”. Entonces, ¿Qué problema había al entrar en una habitación vacía?

El Lugar Santísimo se consideraba como el lugar más santo del mundo, es decir, el lugar donde moraba la presencia de Dios. El Primer Templo, construido en los días de Salomón alrededor del 957 a. C., se inspiró en el Tabernáculo anterior construido durante los días del Éxodo de Israel de Egipto en el desierto (Libro del Éxodo). En su centro se situaba el Lugar Santísimo, donde se residía el Arca de la Alianza, junto con la presencia del Señor, conocida como la Shekhiná. Tan solo el Sumo Sacerdote podía ingresar en el lugar santísimo una vez al año, en el Día de la Expiación y ofrecer ahí el sacrificio para el día de la Expiación.

25 Bible verses about La Gloria Shekinah De Dios (knowing-jesus.com)

Alrededor del 537 a. C., los babilonios capturaron Jerusalén, destruyeron el templo y llevaron al pueblo judío al cautiverio en Babilonia. El profeta Jeremías les dijo que este era un juicio de Dios por sus pecados, pero también que regresarían y reconstruirían el Templo después de un período de 70 años de cautiverio.

La profecía de Jeremías se cumplió y los judíos regresaron de Babilonia para reconstruir el templo en Jerusalén gracias a un edicto de Ciro, el emperador persa que derrotó a los babilonios (Esdras 1.1-4). Los Libros de Esdras y Nehemías describen la reconstrucción de Jerusalén y del Templo, que se ha conocido desde entonces como el Segundo Templo.

Según la enseñanza judía, al Segundo Templo le faltaban cinco cosas presentes en el Primer Templo:

  1. El Arca de la Alianza,
  2. El fuego sagrado que cae del cielo sobre los sacrificios,
  3. La Shekhiná, la nube de gloria,
  4. El Urim y Tumim (en las vestiduras del Sumo Sacerdote, a través de las cuales se discernía la voluntad de Dios),
  5. El espíritu de profecía.

La Shekhiná o la nube de gloria es la más significativa de estas cinco cosas. La palabra Shekhiná es un sustantivo formado a partir del verbo hebreo “shachen” que significa ‘habitar’. Era una señal de que el Señor habitaba con Israel. El Señor estaba presente con Israel en la nube de gloria que guio a los hijos de Israel por el desierto en Éxodo 13: 21-22. La nube de gloria se manifestó también durante la dedicación del tabernáculo por Moisés (Éxodo 40.34-37):

Entonces una nube cubrió el Tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el Tabernáculo.

Éxodo 40.34-37

La nube de gloria también llenó el Primer Templo, cuando fue dedicado por Salomón (1 Reyes 8.10-13):

Al salir los sacerdotes del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar a causa de la nube, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová. Entonces dijo Salomón: «Jehová ha dicho que habitaría en la oscuridad; pero yo te he edificado una casa por morada, un sitio en el que tú habites para siempre.

1 Reyes 8.10-13

Ezequiel 10-11 describe la partida de la nube de gloria del templo como resultado del pecado del pueblo de Israel. Esto sucedió antes de su destrucción por los babilonios:

Entonces la gloria de Jehová se elevó de sobre el umbral de la casa (Templo), … La gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad y se puso sobre el monte que está al oriente de la ciudad [el Monte de los Olivos].

Ezequiel 10.18, 11.23

No se alude en estos pasajes al retorno de la nube de gloria cuando el pueblo judío regresó de Babilonia y reconstruyó el Segundo Templo. El Lugar Santísimo en el Segundo Templo nunca contuvo la gloria Shekhiná que entró en el Primer Templo ni tampoco el Arca de la Alianza.

La profecía de Hageo trata de la reconstrucción del Templo después del regreso de los judíos de Babilonia. Él profetizó:

La gloria de esta segunda Casa será mayor que la de la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

Hageo 2.9

Entonces, la “gloria de esa segunda casa” (el Segundo Templo) sería mayor que la gloria de la primera (Primer Templo). El uso de la palabra gloria aquí no significa que sería un edificio más hermoso que el templo de Salomón, sino que la gloria de Dios entraría en él de una manera mayor. Pero la nube de gloria nunca entró en el Segundo Templo como lo hizo en el Primer Templo.

Jerusalem in Prophecy – the Future of Jerusalem | Facts about Israel

¿Es pues esta una profecía falsa? ¿O se cumplió esta profecía de manera completamente diferente?

En el capítulo 2 del Evangelio de Lucas, leemos cómo José y María llevaron al niño Jesús al templo para llevar a cabo la ceremonia judía de Pidión HaBén (la redención o rescate del primogénito). La pareja y el niño Jesús fueron recibidos por el anciano sacerdote Simeón, a quien el Señor le había dicho que no moriría antes de ver al Mesías. Los saludó con estas palabras:

Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra, porque han visto mis ojos tu salvación [Yeshua/Jesús/Salvación], la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.

Lucas 2,29-32

Simeón vio a la gloria de Dios entrando en el templo en el niño Jesús, a quien reconoció correctamente como el Mesías de Israel, cuando el Espíritu Santo se lo reveló. En ese momento, la mayor gloria profetizada por Hageo llegó al Templo en la persona del Mesías, que estaba presente incluso en este pequeño bebé.

Simeón: Él es el Cristo | Desbloqueando la Biblia (unlockingthebible.org)

Cuando se hizo mayor y comenzó Su ministerio, Juan escribió acerca de la gloria de Dios presente en la Persona del Mesías Jesús / Yeshua:

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre … De su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia, porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer.

Juan 1.14-16

El Nuevo Testamento registra muchas visitas de Jesús al Templo: Mateo 21.12-15, Lucas 2.41-50, Lucas 20, Juan 5, Juan 7-10, son ejemplos claros. Allí también manifestó la gloria de Dios. Así mismo dijo que:

Pues os digo que uno mayor que el Templo está aquí.

Mateo 12.6

Al decir esto se estaba refiriendo a sí mismo.

Chronology of Jesus’ Life (scripturescholar.com)

Cuando Jesús entró en Jerusalén, en Su entrada triunfal, fue al Templo para limpiarlo de los tratos corruptos de los cambistas. También realizó señales y prodigios, mostrando su gloria y poder divino:

Entró Jesús en el templo de Dios y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas, y les dijo: «Escrito está: “Mi casa, casa de oración será llamada”, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.» Y en el Templo se le acercaron ciegos y cojos, y los sanó. Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía y a los muchachos aclamando en el Templo y diciendo: «¡Hosana al Hijo de David!», se enojaron y le dijeron: —¿Oyes lo que estos dicen? Jesús les dijo: —Sí. ¿Nunca leísteis: «de la boca de los niños y de los que aún maman, fundaste la alabanza?

Mateo 21.12-16

También profetizó la destrucción venidera del Templo:

Cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró por ella, diciendo: —¡Si también tú conocieras, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Pero ahora está encubierto a tus ojos. Vendrán días sobre ti cuando tus enemigos te rodearán con cerca, te sitiarán y por todas partes te estrecharán; te derribarán a tierra y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.

Lucas 19,41-44

El tiempo de su visitación que “no conociste” se refiere a la llegada del Mesías a Jerusalén y al Templo. Él fue rechazado por los líderes religiosos (aunque fue aceptado por mucha gente común). Este rechazo llevó a Su arresto, juicio y crucifixión en cumplimiento de la profecía de Isaías 53:

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en sufrimiento; … Mas él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Isaías 53

Jesús cumplió esta profecía con Su muerte en la cruz, derramando Su sangre como sacrificio por el pecado del mundo. Cuando terminó esta tarea, sucedió algo muy significativo en el Templo:

Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se partieron

Mateo 27.51

El velo del templo era una cortina muy pesada que aislaba el Lugar Santísimo de las otras partes del Templo. La única instancia en que alguien podía atravesar este velo era cuando el Sumo Sacerdote entraba, una vez al año, a la presencia de Dios para ofrecer el sacrificio por el Día de la Expiación. La entrada a ese lugar estaba prohibida a cualquier otra persona bajo pena de muerte, debido a su santidad. El velo rasgado simbolizó el hecho de que el Mesías había pagado el precio de los pecados del mundo y que el camino, desde ese momento, está abierto para que cualquiera, judío o gentil, hombre o mujer, venga a la presencia del Señor, porque el Mesías Yeshua ha derramado Su sangre como sacrificio por los pecados del mundo.

biblehub.com

Después de esto, el edificio del templo quedó espiritualmente desolado, como dijo Jesús en Mateo 23.39:

pues os digo que desde ahora no volveréis a verme hasta que digáis: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

Mateo 23.39

El Templo ya no tenía propósito alguno en la ofrenda de sacrificios aceptables al Señor. Los sacrificios estipulados en Levítico 16-17 para el día de la expiación ya no son necesarios para expiar nuestros pecados y han sido reemplazados por el mejor sacrificio de Jesús el Mesías (ver Hebreos 8-9). Cuarenta años después de ese acontecimiento, el Templo quedaría desolado físicamente cuando los romanos lo destruyeron en el año 70 d.C.

Sorprendentemente, hay un pasaje en el Talmud (comentarios y enseñanzas judías), que reconoce que, cuarenta años antes de la destrucción del Templo, sucedió algo inusual que demuestra que el cambio ocurrió.

En la época del Segundo Templo, la práctica en Yom Kippur, el Día de la Expiación, era tomar dos machos cabríos y sacrificarlos ante el Señor de acuerdo con las instrucciones de Levítico 16. El primer macho cabrío era ‘para el Señor’ y el segundo macho cabrío era el chivo expiatorio. El primer macho cabrío se sacrificaba en el Lugar Santísimo, y el segundo macho cabrío, el chivo expiatorio, se trasladaba al desierto, después de que se le atribuyeran los pecados del pueblo de acuerdo con Levítico 16.21. Se le ataba una cinta escarlata al cuello y luego se lo llevaba a un precipicio en el desierto a unas 12 millas de Jerusalén. Una parte de esta cinta roja también se ataba a la puerta del Templo antes de que la cabra partiera hacia el desierto. Cuando la cabra finalmente llegaba al precipicio, el sacerdote asistente le quitaba la cinta roja del cuello y la dividía, restituyendo la mitad a los cuernos del animal y atando la otra mitad a un saliente en el acantilado. Luego empujaba al animal hacia atrás al precipicio hacia su muerte.

En su libro Las fiestas de otoño de Israel, Mitch Glaser escribe:

En relación con esta ceremonia surgió una tradición interesante, que se menciona en la Mishná. Una parte de la banda carmesí se unió a la puerta del templo antes de que la cabra fuera enviada al desierto. El color de la cinta cambiaba de rojo a blanco cuando la cabra moría, lo que le indicaba al pueblo que Dios había aceptado su sacrificio y que sus pecados habían sido perdonados. Esto se basaba en el versículo de Isaías donde el profeta declara:

Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana

Isaías 1.18

La Mishná nos dice que cuarenta años antes de la destrucción del Templo, la cinta dejó de tornarse blanca. Eso, por supuesto, ocurrió aproximadamente en el año en que murió el Mesías / Cristo.

Mitch Glaser – The Fall Feasts of Israel

El sacrificio final había llegado y los sacrificios del Templo ya no eran efectivos para perdonar los pecados. El Templo ya no tenía propósito real alguno y Dios permitió su destrucción en el año 70 d.C. Las desolaciones de Jerusalén comenzaron entonces y terminarán con el regreso de Jesús – Como dijo,

Jerusalén será pisoteada por los gentiles hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.

Lucas 21.24

El regreso del pueblo judío a Jerusalén e Israel es una señal del comienzo de este proceso y del regreso próximo de Jesús (ver Zacarías 12-14). Jesús les dijo a sus discípulos que a su regreso vendrá en las gloriosas nubes del cielo:

Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo, y todas las tribus de la tierra harán lamentación cuando vean al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Mateo 24.29-30

Después de esto, se sentará en su trono de gloria y juzgará a las naciones:

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; entonces apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

Mateo 25.31-32

También restaurará el reino de Israel, reinando con poder desde Jerusalén como el Rey Mesiánico tan esperado. El Templo será restaurado nuevamente en Jerusalén para ser la sede de poder del Mesías. En ese momento, la gloria regresará y la profecía de Hageo de la gloria de la casa final alcanzará su cumplimiento final.

Ezequiel, quien describió la partida de la gloria del primer Templo en los capítulos 10-11 de su profecía, describe el regreso de la gloria al templo durante el reino mesiánico venidero (ver Ezequiel 40-48).

Me llevó luego a la puerta, la que mira hacia el oriente, y vi que la gloria del Dios de Israel venía del oriente. Su sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía a causa de su gloria. El aspecto de lo que vi era como una visión, como aquella visión que vi cuando vine para destruir la ciudad; y las visiones eran como la visión que vi junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro. La gloria de Jehová entró en la casa por la vía de la puerta que daba al oriente. Entonces el espíritu me levantó y me llevó al atrio interior, y vi que la gloria de Jehová llenó la casa.

Ezequiel 43.1-5

Cuando el Mesías entre en el Lugar Santísimo del Templo reconstruido durante Su reinado eterno, la gloria de Dios llenará la casa y toda la tierra se colmará de su gloria.

Él gobernará sobre la tierra como Mesías ben David (hijo de David) trayendo paz y justicia al mundo (Isaías 2.1-4) porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar (Isaías 1.19). Algo que esperamos mientras presenciamos la oscuridad actual que cubre la tierra.

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