Luz para los últimos días

Los evangelios gnósticos

Si consideramos el detalle que el mensaje de muchos programas religiosos en los medios de información nos proporciona hoy en día, podríamos pensar que, en sus comienzos, la iglesia estuvo implicada en algún tipo de complot para suprimir enseñanzas que supuestamente tenían su origen en dichos de Jesús pero que no se encuentran en los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento tal y como los conocemos ahora. Estas enseñanzas se encuentran en los escritos comúnmente conocidos como Evangelios gnósticos. Se cree que estos escritos fueron suprimidos por la Iglesia primitiva con fines políticos y que su inclusión en el pensamiento cristiano moderno ayudaría a que el mensaje del evangelio fuese más atractivo para la mentalidad moderna.

De hecho, la iglesia primitiva rechazó esos escritos con razón. El hecho de que se consideren atractivos para la mentalidad moderna simplemente significa que los mismos errores que se encuentran en los escritos gnósticos se están convirtiendo hoy en día en las ideas religiosas prevalentes de nuestra cultura.

El gnosticismo era una filosofía que enfatizaba la adquisición de la Gnosis o el conocimiento interno. El conocimiento buscado no es estrictamente intelectual, sino místico, es decir, el conocimiento interno de la realidad última. Generalmente se trataba de una idea panteísta de que Dios está en todo y que dentro de cada uno de nosotros está la chispa de la divinidad que ha sido oscurecida por la ignorancia o por la religión convencional. De hecho, esta es la misma idea que se encuentra en religiones orientales como el hinduismo y el budismo y en las enseñanzas místicas de otras religiones como la Cábala en el judaísmo.

Este tipo de pensamiento también es básico en la filosofía de la Nueva Era, que ahora es la que domina la sociedad occidental. Si tiene dudas acerca de esto, escoja cualquier periódico o revista popular y busque la sección que trata sobre asuntos espirituales. De forma casi inevitable se hablará ahí de las ventajas del yoga, de las técnicas y terapias de meditación oriental, de la magia o incluso de la brujería. Las formas de cristianismo que enseñan que todas las religiones son iguales también se aceptan, pero el cristianismo bíblico que insta al arrepentimiento de los pecados y a la fe en el único camino de salvación a través de Jesucristo, si a penas se menciona en ellas, siempre se ridiculiza.

En esta atmósfera de confusión espiritual, no es de extrañar que haya interés en los evangelios gnósticos. Los pioneros del movimiento New Age presionaron por su inclusión en la cultura dominante. El psicólogo suizo Carl Jung, fuente constante de inspiración de la New Age, ha hecho mucho para introducir el gnosticismo en el mundo moderno. Argumentó que el cristianismo y la cultura occidental sufrieron severamente debido a la eliminación del enfoque gnóstico de la religión y esperaba que este enfoque se reincorporara a nuestra cultura. Madame Helena Blatavsky, quien fundó la Teosofía en 1875, consideró a los gnósticos como los precursores de los movimientos ocultistas modernos y los aclamó por preservar una enseñanza interna perdida en la ortodoxia cristiana.

El Dr Groothuis, en su libro ‘Revelando el Jesús de la Nueva Era’ enumera 7 puntos relacionados que saturan el enfoque gnóstico acerca de Jesús y se encuentran frecuentemente dentro de la perspectiva de la Nueva Era que se populariza hoy en día.

  1. A Jesús se le venera como a un ser altamente evolucionado espiritualmente que sirve como ejemplo de un grado de evolución mayor. Se aceptan sus milagros como manifestaciones de su dominio de la energía divina o de su acceso al poder del Cristo.
  2. El Jesús individual, personal e histórico se separa del Cristo universal, impersonal, eterno o de la conciencia de Cristo. Jesús es un Cristo, pero no el Cristo.
  3. La comprensión ortodoxa de Jesús como revelación final y suprema de Dios se descarta como ilegítima. Todos poseemos el potencial de convertirnos en Cristos.
  4. La muerte de Jesús en la cruz ya no se considera con significado moral alguno para la salvación.
  5. La resurrección de Jesús de entre los muertos no considera ya como un hecho físico que demuestra su victoria sobre el pecado, sobre la muerte y sobre Satanás, sino como un triunfo espiritual que no es exclusivo de Jesús. Existen muchos otros Maestros Ascendidos.
  6. La segunda venida de Jesús no es un regreso literal, físico y visible en las nubes al final de la era, sino más bien una etapa en la evolución de la raza. Un maestro de la Nueva Era les dice a sus clientes: Tú eres Dios, todos y cada uno de vosotros, parte de la Segunda Venida.
  7. Documentos extra bíblicos exóticos que no se encuentran en las Escrituras son considerados fuentes de material auténtico acerca de la vida de Jesús.

La búsqueda de documentos extrabíblicos recibió un gran impulso en diciembre de 1945 con el descubrimiento de 13 papiros encuadernados en cuero cerca de Nag Hammadi en el alto Egipto que datan de alrededor del año 350 d.C. Estos libros no se imprimieron en inglés hasta 1977, pero desde entonces se han convertido en una fuente de la perspectiva del Jesús de la Nueva Era. Presentan la visión gnóstica de Jesús, que fue condenada como herejía por la iglesia primitiva. Aquellos que defienden estos escritos como Elaine Pagels en su libro ‘Los Evangelios Gnósticos’ afirman que el gnosticismo debe considerarse tan legítimo como el cristianismo ortodoxo, porque la herejía representa simplemente una ramificación contrincante dentro del cristianismo.

En resumen, la visión gnóstica es la siguiente. El universo actual no es bueno, ni fue creado por un Dios completamente bueno. Un dios menor, o demiurgo como a veces se le llama, formó el mundo en ignorancia. El resultado es un cosmos material impregnado de ignorancia, de dolor, de decadencia y de muerte, un trabajo de mala calidad, por decirlo así. No obstante, esta deidad exige despóticamente que se le adore e incluso proclama pretenciosamente su supremacía como único Dios verdadero.

Este dios creador no es la realidad última sino más bien una degeneración de la plenitud desconocida e incognoscible del Ser. Sin embargo, algunos seres humanos pueden salir del cautiverio de esta creación imperfecta porque este creador colocó accidentalmente la chispa de la divinidad dentro de sus seres. La búsqueda espiritual es descubrir la parte positiva de nuestros seres y escapar de la maldad del mundo material. Jesús entra en esta situación no como Salvador del pecado, sino como alguien que ha descendido de niveles superiores donde viven seres intermedios (llamados eones), que vienen de ese nivel exaltado para encender nuestro conocimiento interior (Gnosis).

El evangelio gnóstico de Tomás atribuye estas palabras a Jesús: "El que beba de mi boca será como yo soy, y yo seré como él. El reino está dentro de ti y también está fuera de ti. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces se os conocerá y os daréis cuenta de que sois hijos del padre viviente. Pero si no os conocéis vosotros mismos, vivís en pobreza y vosotros mismos sois esa pobreza. Yo soy la luz que está sobre todos. Yo soy la totalidad completa. De mí salió todo, y a mí se extendió la plena totalidad. Partid un trozo de madera y ahí estoy. Levantad una piedra y allí me encontrareis".

Los textos gnósticos que hablan de la crucifixión y resurrección de Jesús revelan algunos temas comunes que están totalmente en conflicto con los relatos del Nuevo Testamento. En el Apocalipsis de Pedro hay una visión de dos Jesuses en la cruz, uno empalado y el otro riendo. Aquel a quien viste en el madero alegre y riendo, ese es el Jesús viviente. Pero aquél en cuyas manos y pies hunden los clavos es la parte carnal que es el sustituto avergonzado, el que nació a su semejanza. En el Segundo Tratado del Gran Set, Jesús dice: "No morí en realidad, sino en apariencia ... Me vieron los que existían en error y ceguera; me castigaron. Fue otro, su padre, quien bebió la hiel y el vinagre; no fui yo. Me golpearon con la caña; era otro, Simón, quien llevaba la cruz al hombro. Me regocijaba de todo desde la altura. Y me reía de su ignorancia''. Curiosamente, el Corán propone una idea similar a esta: Jesús no murió realmente en la cruz, pero uno como él fue puesto en la cruz. Esto es evidencia de que parte de la inspiración del Corán proviene de doctrinas falsas del cristianismo y de los evangelios gnósticos.

Esto debería ser suficiente para demostrar por qué no se incluyeron estos textos en el Nuevo Testamento. No fue debido a una conspiración siniestra, sino simplemente al hecho de que representan a otro Jesús que no es en absoluto el Mesías de la historia, sino una invención de la imaginación corrupta de escritores que, por cierto, no tuvieron nada que ver con los apóstoles Tomás y Pedro.

El punto de vista bíblico es radicalmente diferente al que se muestra aquí. Dios es un Dios bueno que creó un mundo perfecto, que fue corrompido por el pecado de Adán y Eva al dar pie a la tentación de Satanás en el Jardín de Edén. Desde entonces, el pecado ha regido a la raza humana, pero Dios ha dado testimonio, en primer lugar, a través de las escrituras hebreas que nos dan Su Ley y que prometen la venida del Mesías que nos librará del pecado y nos capacitará para llegar a conocer al Señor. Las escrituras del Nuevo Testamento revelan la identidad de ese Mesías y la manera en que Él nos ha redimido y nos muestran también cómo podemos ser salvos del pecado. Eso no se consigue descubriendo la divinidad en nuestro interior (de hecho, cuando miramos dentro solo descubrimos nuestra naturaleza humana pecaminosa), sino mediante el arrepentimiento y la fe en el sacrificio único del Señor Jesucristo por los pecados de la humanidad e invitándolo a entrar en nuestra vida desde fuera. Como dice Jesús en Apocalipsis 3.20: “¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos."

La iglesia primitiva rechazó los escritos gnósticos y la razón se da en el mismo Nuevo Testamento. ‘Esas personas salieron de nuestras iglesias, pero en realidad nunca fueron parte de nosotros; de haber sido así, se habrían quedado con nosotros. Al irse demostraron que no eran parte de nosotros.’ 1 Juan 2.19. En otras palabras, dejaron el auténtico cristianismo apostólico para formar un nuevo movimiento propio. ‘¿Y quién es un mentiroso? El que dice que Jesús no es el Cristo. El que niega al Padre y al Hijo es un anticristo.‘ 1 Juan 2.22. Los gnósticos negaban tanto la bondad del Dios Padre como la singularidad de Jesús como Hijo de Dios e Hijo de Hombre y el único mediador entre Dios y la humanidad, que es la clara enseñanza del Nuevo Testamento. Por tanto, pertenecen al espíritu del anticristo.

‘En Israel también hubo falsos profetas, tal como habrá falsos maestros entre ustedes. Ellos les enseñarán con astucia herejías destructivas y hasta negarán al Señor, quien los compró.’ 2 Pedro 2.1. El espíritu del anticristo que subyace a los escritos gnósticos significa que niegan la unicidad de la muerte y resurrección de Jesús y el poder de su sangre a través de la cual nos redimió del pecado. Las citas anteriores acerca de la cruz son una poderosa manifestación del odio que Satanás mantiene contra la liberación del mal que Jesús consiguió en la cruz para todos los creyentes.

Hay mucha evidencia de que la iglesia primitiva aceptó los escritos que ahora conocemos como el Nuevo Testamento desde principios de la era cristiana, incluso si no se definieron formalmente como el canon de los 27 libros del Nuevo Testamento hasta el siglo IV de la era cristiana. Hacia el año 180 d.C. Ireneo, alumno de Policarpo, el discípulo de Juan, escribía en su ‘Tratado contra las Herejías’ que ‘la idea de un evangelio cuádruple se había convertido en una norma aceptada del cristianismo al punto que se le podía hacer referencia como hecho establecido tan obvio como los cuatro puntos cardinales de la brújula o los cuatro vientos’.

Se puede vislumbrar en los evangelios gnósticos la fuente de distorsiones del cristianismo que han seguido, tanto el islam (la visión musulmana de lo que sucedió en la cruz es muy similar a la citada anteriormente en los evangelios gnósticos), como en los testigos de Jehová y el Movimiento Nueva Era, así como distorsiones del auténtico mensaje del Evangelio dentro de la Iglesia cristiana practicante. No es casualidad que el mundo moderno, al tiempo que rechaza el mensaje auténtico del Evangelio, busque una alternativa en los evangelios gnósticos. Satanás no genera nuevas ideas; simplemente recicla el mismo veneno en botellas diferentes.

El gnosticismo disfrazado con ropa de Nueva Era no presenta desafío moral alguno al arrepentimiento y a la fe que manifiesta el cristianismo auténtico. Por lo tanto, encaja bien con el estilo de vida permisivo e inmoral adoptado por nuestra época y que se propaga incesantemente por los medios de comunicación. Por eso lo defienden pensadores progresistas que dominan la televisión y utilizan ese poderoso medio para corromper y destruir la moral de nuestra nación. El verdadero complot es la supresión de la evidencia del cristianismo bíblico y del mensaje del Evangelio como respuesta al estado terrible de nuestra sociedad. Por esto algún día tendrán que rendir cuentas a Dios Todopoderoso.

3 comments

  • Just keep studying and reading the Bible and if you are a follower of Jesus then follow his words about the end time, Paul said, walk by faith and not sight, 2 Cor 5:7, Hebrews 12: 1-2 tells us to run the race with patience and to focus our eyes onto Jesus because he is the Author and perfecter (finnisher of our Faith). In other words do not focus on the things surrounding you but focus on Him who is our hope and Salvation. He will take you through these final days. Amen