Luz para los últimos días

Luz para los últimos días

Observamos los acontecimientos y tendencias mundiales actuales bajo la perspectiva de las profecías bíblicas acerca de los últimos días de esta era y la segunda venida del Mesías Jesús

... pónganse de pie y levanten la mirada, ¡porque la salvación está cerca!

Lucas 21:28

Si desea saber más acerca de Luz para los últimos días y por qué creemos que es necesaria, vea el video que sigue

Lucas 21

Jesús nos advirtió:

«Viene el tiempo cuando ... ¡no quedará ni una sola piedra [del Templo] sobre otra!»

«No dejen que nadie los engañe, ...»

«Una nación entrará en guerra con otra, y un reino con otro reino.»

«Habrá grandes terremotos, hambres y plagas en muchos países, ...»

«... y sucederán cosas aterradoras y grandes señales milagrosas del cielo.»

«Por lo tanto, cuando todas estas cosas comiencen a suceder, pónganse de pie y levanten la mirada, ¡porque la salvación está cerca!»

 

Declaración de fe de Luz para los últimos días

La única base de nuestras creencias es la Biblia, la infalible Palabra escrita de Dios, los 66 libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Creemos que fue inspirada única, verbal y completamente por el Espíritu Santo y que fue escrita sin error en los manuscritos originales. Es la autoridad suprema y final en todas las cuestiones acerca de las que habla.

Aceptamos aquellas áreas de la enseñanza doctrinal en las que, históricamente, ha habido un acuerdo general entre todos los verdaderos cristianos.

Hay un Dios verdadero, que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, cada una de las cuales posee por igual todos los atributos de la Deidad y sus propias características personales.

Jesucristo es Dios, el Verbo vivo, que se encarnó a través de Su concepción milagrosa por el Espíritu Santo y Su nacimiento virginal. Por lo tanto, Él es Deidad perfecta y verdadera humanidad unidas en una sola persona para siempre.

Vivió una vida sin pecado y expió voluntariamente los pecados de la humanidad al morir en la cruz como su sustituto, satisfaciendo así la justicia divina y consiguiendo la salvación para todos los que confían solo en Él. Resucitó de entre los muertos en el mismo cuerpo en el que vivió y murió, aunque este fue glorificado.

Ascendió corporalmente al cielo y se sentó a la diestra de Dios Padre, donde Él, el único mediador entre Dios y la humanidad, intercede continuamente por los que le pertenecen.

Originalmente, los seres humanos fueron creados a imagen de Dios. Adán pecó al desobedecer a Dios; por lo tanto, se vio alienado de su Creador. Esa caída histórica puso a toda la humanidad bajo condena divina.

La naturaleza humana está corrompida y por naturaleza somos todos totalmente incapaces de satisfacer a Dios. Todos los seres humanos necesitamos la regeneración y el renuevo del Espíritu Santo.

Nuestra salvación es obra total y gratuita de la gracia de Dios y no, en totalidad o en parte, de las acciones, la bondad o los ritos religiosos humanos. Dios atribuye su justicia a aquellos que ponen su fe de salvación en Cristo únicamente, y solo a través de Él, los justifica ante sus ojos.

El privilegio de todos aquellos que nacen de nuevo en el Espíritu Santo es tener la seguridad de su salvación desde el momento mismo en que creen en Cristo como Salvador. Esta seguridad no se basa en ningún tipo de mérito humano, sino que se produce por el testimonio del Espíritu Santo, quien confirma en el creyente la atestación que Dios da en Su palabra escrita.

El Espíritu Santo ha venido al mundo para revelar y glorificar a Cristo y para establecer la obra salvadora de Cristo en la humanidad. Él convence a los pecadores de sus pecados y los atrae a Cristo, les imparte nueva vida, habita continuamente en ellos desde el momento de su nacimiento espiritual y los sella hasta el día de la redención. Su plenitud, su poder y control se agregan a la vida de los creyentes por medio de la fe.

Todo creyente es llamado a vivir en el poder del Espíritu Santo que mora en él, para no satisfacer los deseos de la carne, sino que dé fruto para la gloria de Dios.

Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia, Su Cuerpo, está compuesto por todos aquellos, sean vivos o muertos, que se han unido a Él mediante la fe salvadora.

Dios exhorta a su pueblo a reunirse con regularidad para adorar, participar en las ordenanzas, edificar las Escrituras y fortalecerse mutuamente.

A la hora de su muerte física, el creyente entra inmediatamente en comunión eterna y consciente con el Señor y queda a la espera del día de la resurrección de su cuerpo para gloria y bendición eterna.

A la hora de la muerte física, el incrédulo entra inmediatamente en un estado consciente de separación eterna de Dios y queda a la espera de la resurrección de su cuerpo para juicio y condena eternos.

Jesucristo vendrá de nuevo a la tierra en persona, visible y corporalmente, para consumar la historia y el plan eterno de Dios.

El Señor Jesucristo dispuso que todos los creyentes proclamen el Evangelio en todo el mundo y que formen discípulos en todas las naciones.

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