Light for the Last Days

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La población judía de Ucrania

Los judíos llevan viviendo en Ucrania desde hace tanto tiempo que su llegada es anterior incluso al primer uso registrado del nombre del país. A partir del siglo IX, los judíos empezaron a asentarse entre Uzhgorod y Lugansk, las ciudades más occidental y oriental, respectivamente, de la Ucrania actual.

Sin embargo, históricamente, durante la mayor parte de ese tiempo, los judíos no han tenido una vida fácil en Ucrania. En el siglo XVII, miles de ellos fueron brutalmente masacrados por el ejército cosaco de Bohdan Khmelnytsky. Sin embargo, en el siglo XVIII se produjo una confluencia de inmigrantes judíos, al pasar a formar parte de la Zona de Asentamiento del imperio ruso, un área en la que se permitía el asentamiento de judíos. La relativa proximidad de Ucrania a Moscú la convirtió en el destino preferido de los judíos.

En 1939, había no menos de 1,5 millones de judíos en Ucrania. Entre ellos, Sholem Aleichem fue uno de los más grandes escritores en idioma yidis del mundo. Otro, Chayyim Nahman Bialik, se le considera a menudo como el poeta nacional de Israel. Golda Meir, la única mujer primer ministro de Israel, nació en Kiev. Zeev Jabotinsky, el padre ideológico del partido Likud de Israel, era de Odesa.  Y, por supuesto, el actual presidente de Ucrania, Zelensky, es judío.

The Friends of Israel Gospel Ministry (foi.org)

Cuando los nazis ocuparon Ucrania en 1941, asesinaron hasta un millón de judíos. La masacre más conocida fue la del barranco de Babi Yar, a las afueras de Kiev, donde 33.771 judíos fueron asesinados en una sola operación los días 29 y 30 de septiembre de 1941.

En la actualidad, Ucrania cuenta con entre 60.000 y 360.000 judíos, dependiendo de la definición y de quién lleve la cuenta. También se convirtió en un enorme centro espiritual para el judaísmo jasídico. Está salpicada de tumbas de personalidades, desde el Baal Shem Tov, el padre del jasidismo, en Medzhybizh, hasta la tumba del rabino Najman de Bratslav en Uman, donde 30.000 de sus seguidores se reúnen anualmente para Rosh Hashanah, el Año Nuevo judío.

Según las cifras calculadas el domingo 13 de marzo, 7.179 personas han llegado a Israel procedentes de Ucrania desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero. Aproximadamente 5.000 de los refugiados ucranianos no tienen ascendencia judía y no tienen derecho directo a inmigrar en virtud de la Ley de Retorno de la Aliá. El resto son judíos ucranianos que ahora hacen Aliá a Israel. 

The Friends of Israel – Eastern European Relief (foi.org)

La semana pasada, la ministra del Interior, Ayelet Shaked, dijo que Israel permitiría permanecer en el país a unos 20.000 ucranianos que tenían visados de turista o estaban en el país ilegalmente antes de la invasión rusa. Añadió que Israel también concedería visados a otros 5.000 refugiados no judíos que intenten escapar la guerra, lo que significa que ese límite ya se ha alcanzado. Muchos de los refugiados se alojan en casa de amigos o de familia en Israel. También se están utilizando dos hoteles en Tel Aviv para alojar a los refugiados.

Pero entre los nuevos olim (inmigrantes a Israel) hay varias docenas de oligarcas rusos de ascendencia judía que recibieron la ciudadanía israelí en los últimos años en virtud de la Ley del Retorno. Como la mayoría de los rusos súper ricos, estos oligarcas tienen relaciones cálidas con el gobierno ruso e incluso con el presidente Vladimir Putin. La lista incluye al propietario del Chelsea FC, Roman Abramovich, Mikhail Fridman, Petr Aben y Viktor Vekselberg, todos los cuales han sido objeto de sanciones internacionales contra Rusia.

Según altos funcionarios israelíes, Israel no está preparando sanciones contra los oligarcas rusos, pero el ministro de Asuntos Exteriores, Yair Lapid, declaró que “Israel no se convertirá en vía para eludir las sanciones impuestas a Rusia por Estados Unidos y otros países occidentales”. Roman Abramovich ya ha abandonado Israel y está de vuelta en Moscú.

El acuerdo con Irán es una amenaza para Israel

Una exigencia rusa de última hora está retrasando el acuerdo por el que se reducirían las sanciones a Irán a cambio de frenar su programa nuclear. Rusia quiere garantías de que las sanciones occidentales dirigidas a Moscú por su invasión de Ucrania no afectarán a sus negocios con Irán.

Estados Unidos está presionando para que se cierre pronto un acuerdo, lo que está provocando un gran malestar en Israel. Israel se siente traicionado por el hecho de que el presidente estadounidense Biden presione con su plan para firmar un acuerdo con Irán que, según ellos, pondrá en peligro a Israel y a la región. A estas alturas, es ampliamente aceptado que en su afán por conseguir que Irán firme un acuerdo nuclear – cualquier acuerdo nuclear, aparentemente – Biden ha desperdiciado la enorme influencia de Estados Unidos y está cediendo a prácticamente todas las exigencias iraníes.

Biden parece ahora ansioso por capitular en la mesa de negociaciones de Viena ante la República Islámica de Irán, un régimen que financia e instruye a Hezbolá, Hamás, la Yihad Islámica Palestina y el movimiento Hutí de Yemen, cuyo contagioso eslogan es “Alá es más grande, muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, maldición a los judíos, victoria del islam”. Luego, Irán declarará tal misión como un éxito.

Un ex oficial de inteligencia especializado en terrorismo iraní, Michael Pregent, escribiendo en Newsweek dijo: “Si la administración de Biden vuelve a entrar en el acuerdo nuclear de Irán sin abordar los sitios no declarados, las cláusulas de extinción, los misiles balísticos, el comportamiento regional, el terrorismo y los derechos humanos, entonces habrá entrado en un acuerdo incluso peor que el de 2015”.

El jefe de la Liga Antidifamación, Jonathan Greenblatt, advirtió del peligro de las amenazas generadas por Irán, al que calificó como “el mayor Estado patrocinador del antisemitismo en el planeta, que produce constantemente memes genocidas y difunde propaganda hostil contra los judíos”, un patrocinador cuyo “deseo declarado de aniquilar al Estado judío debe tomarse en serio”.

Más allá de esta amenaza genocida contra Israel, Greenblatt añade el “peligro más amplio que supone Irán para la región y el mundo a través de su apoyo a las milicias proxy y el empleo del terror como arte de Estado”, con “actividades que abarcan casi todos los continentes, ya que han dejado muerte y escombros a su paso en países como Argentina, Líbano, Turquía, Bulgaria e incluso en Estados Unidos”.

El propio general del Mando Central de Biden, Kenneth McKenzie, ha calificado a los 3.000 misiles balísticos de Irán como “la mayor amenaza para la seguridad de la región”. Nada en el acuerdo presente lidia con esa amenaza.

Resulta desconcertante que Biden piense que liberar miles de millones en alivio de sanciones a un régimen tan terrorista a cambio de dudosas promesas de un país tramposo y engañoso sea una buena idea.

Israel intenta entablar conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania

El 5 de marzo, el primer ministro israelí, Naftali Bennett, visitó por sorpresa Moscú para entrevistarse con el presidente Putin e intentar mediar en las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia. También habló con el presidente ucraniano Zelensky. Según un informe del Jerusalem Post (17 de marzo), las conversaciones con la mediación de Bennett dieron lugar al primer borrador del acuerdo de alto el fuego que se está debatiendo actualmente. Es uno de los pocos líderes mundiales que habla con regularidad con ambas partes, lo que supone un raro rayo de esperanza para poner fin a la guerra de tres semanas. El presidente Zelensky, declaró que estaba dispuesto a mantener conversaciones de paz de alto nivel con Rusia, señalando a Jerusalén como posible enclave de estas.

Al parecer, Jerusalén desea acoger las conversaciones de alto el fuego entre ambos países. Las banderas de Rusia y Ucrania se proyectaron en las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, junto con la imagen de dos palomas y las palabras: “El que hace la paz en su alto cielo. Te esperamos”.  La frase “él, que hace la paz en las alturas.” (Oseh Shalom Bimromav en hebreo) proviene de Job 25.2 se ha introducido en numerosas partes de la liturgia judía, y siempre se añade una súplica para que Dios traiga su paz también al pueblo de Israel: ” él, que hace la paz en las alturas, que haga la paz por nosotros y sobre todo Israel; y todos dijeron: Amén”.

Un comunicado emitido por el Ayuntamiento de Jerusalén el fin de semana decía: “Jerusalén, la capital del Estado de Israel, es una ciudad de paz y convivencia. Estamos a favor del fin de los enfrentamientos y de que las partes lleguen a un entendimiento. Estaríamos encantados de responder a la petición del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, y acoger el diálogo diplomático entre ambos países aquí en Jerusalén”.

Muros de Jerusalén con banderas rusas y ucranianas y versos en hebreo llamando a la paz

Patrulla militar rusa en la frontera norte de Israel

También se han visto vehículos del ejército ruso con el símbolo “Z” en el lado sirio de los Altos del Golán. Una foto de una patrulla militar rusa en el lado sirio de los Altos del Golán es noticia en las redes sociales. En ella se ven vehículos militares rusos con el símbolo de la “Z” muy conocido desde la invasión rusa de Ucrania. Pero esta vez no están en Ucrania, sino al pie del nevado Monte Hermón, en el lado sirio de los estratégicos Altos del Golán.

Según un informe del periódico árabe londinense Asharq Al-Awsat, la foto procede de un vídeo publicado por los medios de comunicación rusos hace apenas unos días.

El vídeo muestra a soldados y vehículos patrullando la parte siria de los Altos del Golán. Algunos soldados rusos llevaban uniformes de combate con la letra “Z” impresa, y los vehículos militares también estaban pintados con la letra “Z”, un símbolo utilizado por Rusia para identificar a sus fuerzas en su “operación militar especial” contra Ucrania.

Según un comunicado del Ministerio de Defensa ruso, la letra “Z” en los vehículos militares rusos significa “victoria”, mientras que la “V” representa “el poder de la verdad” y “misión cumplida”.

Rusia ha dicho recientemente a Israel que no reconoce el control israelí de los Altos del Golán y que éstos deben ser devueltos a Siria. No hay forma de que Israel los devuleva a menos que se vea obligado a hacerlo por una invasión desde Siria.

Vehículos militares rusos en el lado sirio de los Altos del Golán.

Las aguas del Mar de Galilea siguen creciendo

El lago bíblico está casi lleno y a capacidad total después de largos años de sequía. El Mar de Galilea, la principal reserva de agua dulce de Israel, está a sólo 67,5 centímetros (2’2″) de estar lleno. Se trata de un milagro, teniendo en cuenta los largos años de sequía que sufrió el país en la última década.

Con la caída de una nueva capa de nieve a principios de marzo y la previsión de más lluvia y nieve en la región de los Altos del Golán en el norte de Israel, el nivel de las aguas del Mar de Galilea (conocido en hebreo como el Kinneret) aumentará aún más.

Tony Pearce

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